Niños y el SIDA

Niños y el SIDA

Los niños ante el VIH/ SIDA

El SIDA es un virus cuyo impacto continúa creciendo día a día; es un problema reconocido en todo el mundo y mata a millones de personas cada año. Los niños no son inmunes a sus efectos y algunos de ellos se encuentran entre las víctimas directas (niños seropositivos), mientras que otros están indirectamente afectados por él (niños que han quedado huérfanos como resultado). Para combatir eficazmente el SIDA son necesarias acciones inmediatas y a nivel mundial.

¿Qué es el SIDA?

El SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) es una enfermedad en la cual el fallo progresivo del sistema inmunitario favorece a otras infecciones oportunistas, cánceres y enfermedades malignas que crecen dentro del cuerpo humano. Es una enfermedad causada por el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) y se habla de SIDA cuando el VIH ha alcanzado la etapa final de la infección: la persona se encuentra debilitada porque ya no es capaz de resistir a las infecciones debido a que su sistema inmunitario está fuertemente debilitado.
Cuando el sistema inmunitario se vuelve frágil, las diversas infecciones, que normalmente no son peligrosas, debilitan el cuerpo de la persona infectada hasta que finalmente muere.

Se debe señalar que el SIDA normalmente no se manifiesta inmediatamente después de la infección. Una persona seropositiva puede, de hecho, seguir viviendo durante bastante tiempo sin presentar ningún síntoma del virus. Inicialmente, la única manera de determinar si una persona tiene el VIH es someterlo a un análisis de sangre.

El virus puede transmitirse de tres maneras:

  • A través de la actividad sexual sin protección: así es como la mayoría de las personas infectadas lo han adquirido.
  • A través de la exposición a la sangre contaminada: así es, en general, como el personal de salud, los pacientes de transfusiones sanguíneas y los consumidores de drogas inyectables se infectan.
  • De madre a hijo: pudiendo ocurrir durante el embarazo, el parto o la lactancia.

La amenaza que el SIDA presenta a la población es extremadamente grave. Se estima que desde 1981 el SIDA ha matado a más de 28 millones de personas. Cada año, más de 8.000 personas mueren a causa del SIDA y la región del mundo más afectada por la enfermedad es el sur de África.

Hoy muchos investigadores están trabajando para encontrar una cura para el SIDA, pero nadie la ha conseguido todavía. Tratamientos “antirretrovirales” se han descubierto y han servido para prolongar la vida de las personas seropositivas. Sin embargo, estos tratamientos no curan y tampoco, hasta la fecha, existen vacunas que puedan inmunizar a una persona contra el SIDA.

Los niños que sufren el SIDA

En 2012, el número total de niños que sufren de SIDA en todo el mundo se elevó a 2,2 millones, el 90% de los cuales se encontraban en el África sub-sahariana. Este número se ha incrementado sustancialmente en la última década, ya que en 2001 el número fue de sólo 1,6 millones.

Según las Naciones Unidas, 370.000 niños menores de 15 años se infectan cada año por el virus, lo que equivale a que 6 niños menores de esta edad son infectados por minuto.

Si bien puede ser tentador creer que el SIDA no afecta directamente a los jóvenes, esto no se adapta a la realidad: un tercio de la población seropositiva mundial está formada por individuos cuya edad varía entre 15 y 25 años.

El impacto del SIDA en la supervivencia de los niños

Los tratamientos actuales nos permiten evitar que los niños seropositivos mueran y ayudan para que puedan vivir un promedio de 35 años. Como resultado del progreso científico, ningún niño debería morir de SIDA, sin embargo, en las zonas más afectadas por esta enfermedad el acceso a los tratamientos necesarios no es nada fácil.

Por ejemplo, en África, el 50% de los bebés que sufren de SIDA muere antes de los 2 años si no reciben tratamiento, lo que, desafortunadamente, sucede con frecuencia. La muerte de los niños que adquieren el virus a través de sus madres es algo que se puede prevenir.

El SIDA y los niños huérfanos

Entre las víctimas indirectas del SIDA están los niños cuyos padres han sucumbido al virus. Independientemente de si estos niños han contraído el SIDA o no, ya son víctimas de esta enfermedad por haberse quedado huérfanos.

En 2012, el recuento global de los niños huérfanos a causa del SIDA fue de alrededor de 15 millones. Su futuro es sombrío y cada día es una lucha por la supervivencia. Se encuentran de por sí solos, sin recursos y sin ayudas.

La mayoría de ellos viven en países pobres y su existencia es poco menos que miserable. En general, su hogar es la calle, donde viven en condiciones de pobreza extrema y, con frecuencia, son víctimas de la violencia y de la explotación sexual. El acceso a los servicios de salud, educación o refugio es muy difícil para ellos, si no imposible. De este modo, los principios de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, con respecto a los huérfanos por causas del SIDA, están lejos de ser respetados.

Los niños seropositivos y la discriminación

Otro fenómeno que se ha incrementado a causa del SIDA es la discriminación contra los niños seropositivos, cuyos efectos son horribles. Niños seropositivos son sometidos a todo tipo de crueldades y violencia, frecuentemente por parte de adultos y de niños intolerantes. Además, hay que enfrentarse a la ignorancia. Debido a que la gente no entiende qué es el SIDA, la discriminación contra las víctimas se vuelve mucho más fácil; por ejemplo, algunas personas se niegan a acercarse a los niños seropositivos por miedo a ser infectados.

Los niños infectados no siempre están en igualdad de condiciones con los demás niños. De hecho, es a menudo mucho más difícil para ellos obtener una educación, recibir ayudas públicas, o encontrar vivienda.

¿Cómo podemos ayudar a los niños que sufren el SIDA?

Cuatro tipos de intervención son necesarios:

Prevención

Para luchar contra el SIDA hay que entender lo que es. Si todo el mundo estuviera familiarizado con el SIDA y supiera cómo evitarlo, habría menos víctimas. Desde temprana edad los niños deben recibir información fiable sobre el SIDA y sobre cómo se transmite.

Advertir a los niños de los riesgos del contacto sexual sin protección sería de gran ayuda en la reducción de la prevalencia del SIDA. Sin embargo, incluso hoy en día las campañas de sensibilización al público son demasiado pocas y no llegan a la población en general.

Se estima, por ejemplo, que en África sólo el 23% de las personas de edad entre 15 y 24 años tienen un conocimiento general y preciso sobre el SIDA. En el sudeste de Asia, la estadística es aún menor: un 21%.

Además, los esfuerzos de prevención deben intensificarse en lo que respecta a las madres seropositivas. En 2007, el número de mujeres mayores de 15 años de edad y que convivían con el SIDA se determinó en nada menos que 2 millones. Muchas de ellas ignoraban los riesgos que planteaba el virus para sus bebés y la existencia de tratamientos para reducirlos.

Detección

La mayoría de las personas seropositivas no saben que tienen SIDA. En general, hasta que descubren su enfermedad su comportamiento es a veces arriesgado, ya que no saben que están infectados y no son conscientes de los riesgos. Si toda la población mundial tuviese acceso fácil a las pruebas de detección, muchos casos de transmisión podrían ser evitados.

Tratamiento

En algunas regiones el acceso al tratamiento está garantizado para todas las personas, pero esto no ocurre en todas partes. Por ejemplo, en África, entre los enfermos en etapas ya avanzadas del VIH, sólo el 44% recibe un tratamiento antirretroviral, mientras que en el sudeste asiático sólo alcanza al 40% .
Sólo el 45% de las mujeres embarazadas seropositivas reciben tratamientos antirretrovirales. Sin embargo, durante el embarazo el riesgo de que la madre transmita el virus a su hijo oscila entre un 20 y un 40%. Este riesgo podría reducirse considerablemente a través de un tratamiento preventivo: el tratamiento antirretroviral en conjunción con una operación de cesárea y la leche artificial permite una disminución del riesgo de infección hasta llegar a menos del 1%.
Si el acceso al tratamiento fuera garantizado para todos, ya sean niños o adultos, africanos o europeos, mujeres u hombres, y así sucesivamente, muchos casos de transmisión se evitarían y los individuos seropositivos podrían vivir en mejores condiciones. La muerte de niños, niñas y adolescentes a causa del SIDA también se reduciría.

Apoyo

Además de la asistencia médica, las personas afectadas por el SIDA necesitan recibir apoyo psicológico. El apoyo moral a las personas enfermas no es suficiente. Muchos niños seropositivos no reciben apoyo psicológico en su batalla contra el SIDA y sus efectos atroces (aislamiento, discriminación, etc).

Por otro lado, los hijos de las personas seropositivas deben recibir un apoyo moral y material y aquellos que han quedado huérfanos a causa del SIDA deben estar en manos de profesionales, siendo ayudados de manera que cambie su futuro para mejor. Existen algunas ONGs que se dedican a ayudar a los niños, pero hay muy pocas que luchen eficazmente contra los estragos del SIDA.

Traducido por: Joseph Mc Birnie
Corregido por: Manuela Rojas