Los niños en Siria

Los niños en Siria

Descubriendo los derechos del niño en Siria

Antes del inicio de la guerra civil en marzo de 2011, Siria era considerado un país de ingresos medios que velaba adecuadamente por el bienestar de sus ciudadanos. La crisis en Siria ha dejado más de 470.000 muertos (Syrian Center for Policy Research, 2016), incluidos más de 12.000 niños, y más de 7,6 millones de desplazados internos. Según cálculos de UNICEF hay 8,4 millones de niños afectados por el conflicto, ya sea dentro del país o como refugiados. Además, hay 6 millones de niños sirios que necesitan ayuda humanitaria y más de 2 millones no pueden recibirla debido a que viven en zonas de difícil acceso o que están asediadas.

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Índice de Cumplimiento de los Derechos del Niño5,13/ 10
Nivel negro: Situación muy grave

Población: 22.4 millones
Pob. de 0-14 años: 33.9%

Esperanza de vida: 55,7 años
Mortalidad – de 5 años: 11‰

Los principales problemas de los niños en Siria son los siguientes:

La guerra

La represión política actual en Siria mata a muchos niños © Bleuman (flickr)En los conflictos armados, los niños son deliberadamente utilizados como blancos o insuficientemente protegidos (o ambas cosas a la vez). Las vidas de los niños sirios se han visto sumamente afectadas por el conflicto; cada día, se producen numerosas violaciones de sus derechos en los ámbitos de la salud, la educación, la protección, etc. Los niños sirios están continuamente expuestos a la violencia en aumento y a ataques con armas explosivas. Algunos son forzados a convertirse en niños soldado, mientras otros se ven obligados a trabajar para que sus familias puedan salir adelante. Miles de ellos han perdido a miembros de sus familias y han tenido que huir de sus hogares, para convertirse así en desplazados dentro de Siria o en países vecinos. Otros han hecho un viaje precario, mucha veces solos, cruzando el mar Mediterráneo para llegar a Europa.

La crisis ha llevado a millones de sirios a tener oportunidades de sustento limitadas y los ha sumido en la pobreza. Tanto en Siria como en sus países vecinos, los niños sirios se han visto obligados a convertirse en el principal sostén de sus familias. Los sistemas educativos han sido objetivo de ataques en Siria mientras que grupos armados ven como blancos a escuelas, alumnos y profesores pues ofrecen una ventajosa estrategia militar. Además de esto, la violencia sexual en contra de la población civil ha sido una característica del conflicto sirio. El miedo a dicha violencia, que aumenta cuando los autores de esas atrocidades no son castigados por sus actos, tiene un efecto debilitador en poblaciones vulnerables. Puede restringir la movilidad de niñas y mujeres, que acaban quedándose en casa y no vuelven a las aulas.

Además, la Guerra en Siria se caracteriza por múltiples violaciones del derecho humanitario. En específico, la situación actual va en contra de la ley que prohíbe los ataques directos o indiscriminados a la población civil, la destrucción de hospitales y que exige que todas las partes implicadas en el conflicto permitan el acceso de ayuda humanitaria. También hay numerosas violaciones de los derechos humanos que podrían incluso llegar a considerarse crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad.

En 2015, UNICEF identificó 1500 casos individuales de violaciones graves de los derechos del niño en Siria, más del 60% de los cuales eran casos de asesinato y mutilación por el uso de armas explosivas en zonas civiles. Además, los niños son también víctimas de represión por parte del régimen. En 2014, la ONU reveló que el régimen sirio detenía y torturaba niños.

Educación

Siria poseía un sólido sistema educativo antes de la guerra civil, con una escolarización de casi el 100 % de los niños en edad escolar primaria y del 70 % de los niños en edad escolar secundaria. De acuerdo con el censo del año 2004, la tasa de alfabetización en Siria era del 79,6 %: el 86 % de los hombres y el 73,6 % de las mujeres estaban alfabetizados. En 2002, se declaró la educación obligatoria y gratuita desde el primero hasta el noveno grado. En 2016, UNICEF informó que 2,1 millones de niños en Siria y 700.000 niños sirios refugiados no tienen acceso a la educación. En 2016 había un total de 80.000 niños refugiados en Jordania que no iban al colegio (HRW).

La destrucción deliberada de centros educativos es una característica que ha marcado el conflicto armado desde el principio. Las escuelas pueden ser vistas como personificaciones de la autoridad estatal; en consecuencia, los actores no estatales las ven como objetivos militares legítimos. Siria se ha visto muy afectada por ataques relacionados con la educación, que incluyen ataques a estudiantes, maestros y edificios, asesinatos selectivos y secuestros. Desde el inicio del conflicto, más de la cuarta parte de las escuelas sirias han sido dañadas, destruidas o utilizadas como refugios por personas desplazadas internamente (PDI). Esos ataques dirigidos tienen un profundo impacto en los niños y en la educación. Incluso un solo ataque puede dar lugar al cierre forzoso de escuelas y al desplazamiento de poblaciones. De hecho, aun cuando las escuelas permanecen abiertas, los niños pueden tener miedo de ir a la escuela por temor a ataques, secuestros y otras amenazas. En 2015, UNICEF identificó 1500 casos de violaciones graves de los derechos del niño en Siria. Un tercio de estos niños fue asesinado mientras estaba en el colegio, o en el camino de o hacia él. Además, la violencia y el trauma de la guerra afectan también a su desarrollo psicológico y a su capacidad de aprendizaje.

Sin un final del conflicto a la vista, se teme que la crisis dé lugar a una «generación perdida» de niños, que no podrán cubrir sus necesidades básicas ni acceder a la educación.

Pobreza

Reuters UNICEF calcula que cerca de 7 millones de niños en Siria viven en condiciones de pobreza.

Las sanciones comerciales internacionales, impuestas tras las protestas en contra del régimen que se desataron en marzo de 2011, han tenido un impacto significativamente negativo en la situación socio-económica de la población civil. Las sanciones han limitado los ingresos del Estado, lo cual ha minimizado los recursos disponibles para pagar los salarios en el sector público. Esto, a su vez, ha provocado una caída significativa de los ingresos de muchas familias.

Además, estas sanciones son parcialmente responsables del incremento de los precios de los productos básicos. Esto ha aumentado muchísimo la presión sobre las familias, que gastan la mayor parte de sus ingresos en los productos más básicos. En 2015, según la FAO y el Programa Mundial de Alimentos, 9,8 millones de sirios sufrían inseguridad alimentaria.

 

UNHCR_syrian-refugee-300x199Trabajo infantil

De acuerdo con la legislación interna siria, es ilegal emplear a menores de edad antes de que finalicen su educación básica o cumplan 15 años (lo que suceda antes). El trabajo infantil era un problema previo a la guerra en Siria, pero la crisis humanitaria resultante lo agravó. Tanto en Siria como en sus países vecinos, los niños son forzados a trabajar en condiciones mental, física y socialmente peligrosas.

En Siria, los niños pueden ser enviados lejos de sus familias a otras partes del país o a países vecinos ya sea para generar ingresos, evitar que sean reclutados o impedir que resulten heridos en el conflicto. Las familias que luchan para poder satisfacer sus necesidades básicas se ven abocadas muchas veces a enviar a sus hijos a trabajar, a obligar a sus hijas a casarse a temprana edad o a permitir que sus hijos sean reclutados por grupos armados. Los niños trabajan en la agricultura, metalurgia, carpintería y restauración, así como en la venta ambulante, el lavado de coches, la recolección de basura o incluso se dedican a mendigar.

En Siria todas las partes del conflicto reclutan niños (la mayoría de ellos varones) como soldados, casi siempre sin el consentimiento de sus padres. La mitad son menores de 15 años. Estos niños tienen un papel activo en la lucha y pueden incluso verse obligados a matar. En ocasiones se les asignan tareas que ponen sus vidas en peligro.

Para los niños refugiados, la situación es igual de calamitosa. Según la ONU, en 2015 un 70 % de los refugiados sirios en Líbano vivía por debajo del umbral de pobreza. En 2016 un 90 % de los refugiados sirios en Jordania vive por debajo del umbral de pobreza y un 67 % de las familias ha adquirido alguna deuda (ACNUR). Dado que los refugiados adultos son en gran medida incapaces de trabajar en el mercado laboral oficial de los países vecinos, se ven obligados a trabajar ilegalmente a riesgo de ser encarcelados, multados o deportados de regreso a Siria. En una situación tan desesperada, dependen de la ayuda de sus hijos. Es difícil calcular el número de niños sirios refugiados que trabajan, entre otros motivos porque las familias y los empleadores ocultan el problema por miedo a las consecuencias, o no son conscientes de la explotación infantil, pero un informe de UNICEF y Save the Children calcula que en 2015, entre un 13 y un 34 % de los niños con edades comprendidas entre los 7 y los 17 años del campo de refugiados de Zaatari, en Jordania, trabajaban.

Derecho a la salud

En 2015 la OMS informó que se calcula 1 millón de heridos desde el inicio de la guerra.

Antes del conflicto, las cifras de mortalidad infantil en Siria se asemejaban a las de otros países de renta media; sin embargo, la violencia implacable ha hecho pedazos el sistema de salud, dejando a millones de niños desamparados. Los niños en Siria no están muriendo solamente como resultado de ataques indiscriminados a áreas pobladas, sino también debido a que no tienen acceso a la atención médica básica.

Según la OMS, en 2015, más de la mitad de los hospitales y centros de salud públicos estaban cerrados o bien funcionaban solo parcialmente por la falta de personal, medicamentos, o debido a los daños estructurales. Más de 15 000 de los 30 000 médicos de Siria han abandonado el país, según Physicians for Human RightsEl personal sanitario y los pacientes, incluidos los niños, son continuamente víctimas de ataques tanto de camino al hospital como dentro del mismo. El reducido acceso a los centros de atención primaria ha obligado a la gente a convertir sus hogares en hospitales improvisados.

Antes del conflicto, el 96 % de las mujeres sirias tenían acceso a la asistencia médica; hoy, en algunas zonas, menos de la cuarta parte tiene acceso a servicios de salud reproductiva. Los programas de vacunación en Siria tenían antes de 2011 un índice de cobertura del 91 %, que descendió al 68 % en 2012. A pesar de que no hay datos estadísticos fidedignos actualizados, es probable que la tasa sea mucho más baja hoy. Enfermedades que habían sido erradicadas en Siria, tales como la poliomielitis, afectan ahora a 80 000 niños en todo el país. En 2016, Save the Children registró 200 000 muertes por enfermedades crónicas debido a la falta de acceso a un tratamiento.

 

Violencia sexual y matrimonio infantil

Violencia sexual

Conforme al artículo 34 de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), los niños deben ser protegidos frente a todas las formas de abuso sexual. El artículo 489 de la correspondiente ley siria también protege a los menores de edad del abuso sexual.

La violencia sexual en contra de hombres, mujeres, niños y niñas ha sido una característica de la guerra civil siria. La Oficina de la Representante Especial del Secretario General de la ONU sobre la Violencia Sexual en Conflictos (RESG-VSC), afirma que se han registrado casos de violencia sexual basada en el género en detenciones, en puestos de control y en registros domiciliarios en Siria. Las refugiadas en países vecinos hablan del miedo a las violaciones como factor principal para tomar la decisión de abandonar Siria. Desde 2014, ha habido un incremento del número de casos reportados de violencia sexual perpetrados por grupos terroristas, en particular ISIS (Estado Islámico de Irak y el Levante). En agosto de 2014, ISIS raptó a cientos de mujeres y niñas yazidíes en Sinyar, en el norte de Irak. Algunas de estas mujeres y niñas fueron llevadas a Siria y vendidas como esclavas sexuales.

Matrimonio infantil

El matrimonio infantil existía en Siria antes de la guerra, pero en una tasa muy inferior a la actual. Es un fenómeno que ha aumentado drásticamente desde el comienzo de la guerra. En algunos casos, como en las comunidades de refugiados sirios en Jordania, el índice de matrimonios infantiles se ha duplicado desde 2011. La edad mínima para el matrimonio con arreglo al Código Sirio del Estado Personal (1957) es de 18 años para los hombres y de 17 años para las mujeres.

A pesar de que Siria ratificó la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación (CEDCM) en 2003, el Estado introdujo una reserva de carácter general en relación con las disposiciones que entraban en conflicto con Siria y con la ley islámica. Por ejemplo, el artículo 16. 2 de la CEDCM prohíbe que los Estados firmantes permitan o den validez a matrimonios entre personas que no hayan alcanzado la mayoría de edad. Sin embargo, el matrimonio de niños menores de edad se autoriza en Siria con el consentimiento del padre o del abuelo. Para las niñas, la edad mínima es de 13 años y para los niños de 15. Desgraciadamente, buena parte de los matrimonios de menores es arreglado por sus familias en contra de los deseos de las niñas. Estos matrimonios suelen conllevar serias complicaciones de salud para las adolescentes, que suelen casarse con hombres mucho mayores y que ignoran los riesgos que implica: desde la explotación sexual hasta problemas de salud sexual y reproductiva. Conforme a la ley siria y a la ley islámica, la poligamia es legal; es común en zonas rurales de Siria y ha aumentado en algunas áreas desde el inicio del conflicto.

Hay varias razones por las que las familias sirias recurren al matrimonio infantil para sus hijas en comunidades de PDI y refugiados. Las PDI en Siria y los refugiados en países árabes vecinos se enfrentan a la constante inseguridad alimentaria y económica y a la falta de oportunidades para ganarse el sustento. Las niñas y mujeres de esas comunidades afrontan un riesgo creciente de sufrir violencia sexual. En el campo de refugiados de Za’atari, las refugiadas afirman que temen ser obligadas a contraer matrimonio por conveniencia. En el Valle de la Becá, en Líbano, hay bandas organizadas que explotan a mujeres y niños refugiados. Presionadas para proteger a sus niñas y aliviar su carencia de recursos, las familias recurren al matrimonio infantil. Además, conforme a la ley siria, un violador puede evitar el castigo casándose con su víctima y la violación en el ámbito marital no se criminaliza explícitamente.

Derecho a la no discriminación

La Ley de Nacionalidad Siria, que niega a las mujeres sirias el derecho a transmitir su nacionalidad a sus hijos, tiene efectos devastadores en los derechos civiles, económicos y sociales de los niños sirios. Los niños de matrimonios entre mujeres sirias y hombres extranjeros no tienen derecho a la educación gratuita ni a heredar propiedades y tienen un acceso limitado a los servicios de salud y otros beneficios disponibles para los ciudadanos sirios.

Además, las leyes sirias pueden tener un efecto adverso en las minorías que se encuentran en el país. En 1962, la aprobación del Decreto Legislativo N.º 93 supuso que 120 000 sirios kurdos fueran despojados de su nacionalidad al no poder demostrar que vivían en Siria desde 1945. Esta minoría, que constituye el segundo grupo étnico más grande después de los árabes en Siria, es en efecto apátrida. No pueden utilizar los recursos y servicios disponibles para los sirios, tales como ayudas alimentarias, admisión en hospitales públicos o empleos en entidades estatales. Además, los matrimonios entre ciudadanos sirios y kurdos no son legalmente reconocidos; los niños nacidos de estas uniones son también apátridas. No se emiten pasaportes para los kurdos con estatus de extranjeros: no se les permite entrar ni salir del país legalmente. Esto afecta negativamente a las familias de refugiados sirios kurdos que huyeron al Kurdistán, en el norte de Irak.

Los niños apátridas en Siria carecen de documentación civil, lo cual les impide acceder a servicios estatales como la atención sanitaria, las instituciones educativas y el apoyo judicial. Como consecuencia, estos niños son sumamente vulnerables frente a la inseguridad alimentaria, la marginación, la explotación sexual, la trata de personas, el trabajo forzado, los desplazamientos y los matrimonios forzosos.