Niños de Honduras

Niños de Honduras

Descubriendo los Derechos del Niño en Honduras

Honduras es uno de los países más pobres de Centroamérica. A pesar de que la situación de los niños en Honduras ha mejorado en años recientes, persisten los crecientes problemas derivados del bajo estándar de vida y de la atmósfera de inseguridad.

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Índice de Cumplimiento de los Derechos del Niño:7,30/10
Nivel rojo: Situación difícil

Población : 8,4 millones
Pob. de 0-14 años : 35,5%

Esperanza de vida: 73,8 años
Mortalidad – de 5 años: 17‰

Principales problemas que afectan a los niños en Honduras:

Difusión de información sobre los derechos de los niños y actitudes al respecto
La información sobre la situación de los derechos del niño en Honduras es escasa debido a obstáculos en las investigaciones. Los defensores de los derechos humanos y periodistas que conducen estas investigaciones son arrestados con frecuencia, algunas veces asesinados y hay falta de información recolectada por el mismo gobierno hondureño.

Además, el niño no es considerado como una persona con derechos y el principio del mejor interés del niño, a pesar de ser legalmente reconocido, no es aplicado. Sin embargo, estas actitudes, particularmente aquellas con relación al abuso sexual, violencia doméstica y violencia en contra de niñas y pueblos indígenas, están cambiando lentamente.

La corrupción está presente en todas partes y la falta de difusión de información sobre los derechos del niño, particularmente en áreas rurales, afecta la cotidianeidad de los niños.

Personas en contacto con niños son entrenadas inadecuadamente, lo cual significa que el abuso es común y las opiniones de los niños son rara vez tomadas en cuenta.

Pobreza
La situación económica de pobreza tiene efectos devastadores en los estándares de vida de los niños, particularmente en áreas rurales. En áreas urbanas, los niños más afectados son aquellos viviendo en barrios marginales. Éstos son los barrios más empobrecidos con poca o ninguna comodidad, ubicados a las afueras de las ciudades.

El precio del agua y la comida es demasiado alto para la mayoría de la población, quienes son incapaces de satisfacer sus necesidades o acceder a productos básicos tales como salud y educación. Algunas familias son, por lo tanto, forzadas a hacer trabajar a sus hijos para alimentar a la familia entera, en vez de enviarlos a la escuela.

Además, cerca del 50% de familias hondureñas sólo tienen un progenitor y no reciben ningún subsidio del Estado.

Debido a estos problemas, muchos niños viven sin la protección de sus familias. Algunos son alojados en centros de asistencia social, pero el gasto es insuficiente para la implementación de medidas efectivas. En el 2009, UNICEF estimó que existen más de 150.000 huérfanos en el país.

Educación

La falta de educación está principalmente relacionada con la pobreza. Por ejemplo, debido a la falta de agua potable, los niños son enviados a recoger agua y, por lo tanto, no pueden asistir a sus clases.

Muchos niños, especialmente mujeres, no van a la escuela por miedo al robo o la violencia, debido al clima de inseguridad.

Asimismo, el nivel de educación es cualitativamente pobre e inadecuado, particularmente en áreas rurales: las horas de escuela y la duración del año escolar son cortos, no tienen libros, las escuelas tienen pocos maestros, los profesores son explotados y no existe entrenamiento técnico o infraestructura preescolar para niños. Esto resulta en altos índices de analfabetismo y deserción escolar.

Los materiales curriculares y la metodología de enseñanza no son adaptados al contexto cultural. Honduras tiene grupos étnicos diferentes y cierta parte de la población habla dialectos locales, tales como el criollo y el garífuna.

Sin embargo, el sistema nacional no provee traducciones a inglés y español, idiomas usados para la educación. Esto causa graves problemas en la educación para estos grupos y los índices de analfabetismo entre estos pueblos está, consecuentemente, muy por encima del promedio nacional.

Salud
Saneamiento básico.
No todos los hogares tienen acceso a agua potable o saneamiento básico, particularmente en áreas remotas. En el 2008, más del 23% de la población en áreas rurales no tenía agua potable.

Adolescentes
Se ha observado un alto índice de suicidio entre la gente joven, particularmente adolescentes, además de un alto riesgo de mortalidad maternal debido a abortos ilegales. También hay un alto índice de consumo de alcohol y tabaco, así como también de otras formas de abuso de sustancias entre los jóvenes.

Drogas
La mayoría de orfanatos no aceptan a muchos niños de la calle y, aquellos que son aceptados, a menudo huyen cuando están sufriendo de síntomas de abstinencia. De hecho, más del 90% de ellos aguanta el hambre inhalando Resistol o goma de zapato, la cual a pesar de ser más barata que la comida, es altamente tóxica y muchos niños mueren antes de cumplir los 18 años.

Niños con discapacidades
El gobierno hondureño rara vez apoya a los niños discapacitados, debido a la falta de infraestructura y sistemas apropiados de adaptación. Por lo tanto, muchos no son matriculados en escuelas primarias, o abandonan sus estudios prematuramente. La inclusión social posterior es también limitada.

VIH/SIDA
El virus del SIDA está esparciéndose de manera alarmante en Honduras. En el 2009, solamente 28% de las niñas en los grupos de edad entre los 15-19 años tenían un conocimiento entendible de la enfermedad. El riesgo de transmisión de madre a hijo es, en consecuencia, muy alto a la luz del gran número de mujeres viviendo con VIH en el país.

Esta enfermedad afecta a los niños hondureños en 3 formas: ellos mismos sufren de SIDA, se quedan huérfanos a causa de esto o son discriminados debido a la ignorancia en general de la población.


Trabajo infantil
En el 2010, el 16% de los niños fueron contratados mayoritariamente en el sector agrícola para la cosecha de hortalizas, pero este fenómeno se observa también en minería, pesca en altamar, labor femenina en grandes fábricas, etc. Los niños a menudo trabajan en condiciones que son peligrosas para la salud. Los niños en áreas rurales y pueblos indígenas son particularmente afectados.

Los niños expuestos al trabajo doméstico infantil se encuentran en condiciones difíciles tales como: largos viajes, largas horas de trabajo, sueldos bajos, etc. Ya que están privados de seguridad social y otros beneficios laborales contemplados bajo las leyes laborales hondureñas, estos niños (especialmente niñas) están expuestos también a la violencia, incluyendo el abuso sexual por parte de sus empleadores.

El medioambiente y el clima
Honduras es regularmente azotada por tormentas y huracanes extremadamente violentos que dañan y destruyen infraestructuras como: escuelas, casas construidas de materiales reciclados, caminos, cosechas, sistemas de drenaje, etc. Estos desastres limitan el acceso a la escuela, atención médica y contribuyen a extender la pobreza y el deterioro de la situación de los niños.

Explotación sexual, tráfico de personas y matrimonio infantil
A pesar de la ratificación de Honduras del Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía; a ningún cuerpo gubernamental se le ha confiado la tarea de implementar las medidas requeridas y muy poco esfuerzo ha sido hecho para crear conciencia sobre este problema.

Todas las formas de explotación sexual con fines de lucro permanecen latentes en Honduras. Las niñas y niños migrantes son particularmente vulnerables.

Los matrimonios infantiles también son un problema. En el 2010, el 11% de los niños se casaron a la edad de 15 años y el 39% a la edad de 18.

Niños de la calle
Los niños de la calle son encontrados en su mayoría en las dos ciudades hondureñas más grandes: Tegucigalpa y San Pedro Sula. La mayoría son niños (varones) quienes dejan su hogar alrededor de los 12 años de edad.

Los niños de la calle enfrentan violencia, enfermedades y hambre a diario, y corren el riesgo de prostitución. Para sobrevivir, son forzados a robar, hurgar en los contenedores de basura o lustrar zapatos.

Los niños más pobres y más marginados escogen a la violencia como un medio de supervivencia. Ellos son vistos como parásitos y son acusados a menudo de posibles crímenes; el más común de ellos es que ahuyentan a los inversionistas y turistas.

Algunos niños se unen a las “maras” que son pandillas que esparcen el terror y quienes actúan como una familia sustituta para gente joven. Algunos son asesinados, otros se convierten en asesinos y si deciden dejar el grupo, corren el riesgo de ser socialmente excluidos por completo mediante desconfianza hacia su persona, insultos, palizas e incluso la muerte.

Abuso
El fomento de técnicas de disciplina no violentas y educación en Honduras es algo que se requiere de manera urgente. La tradición familiar permite el castigo corporal y la violencia y abuso sexual son comunes entre familias, escuelas e instituciones. Los procesamientos son poco comunes y pocas investigaciones conllevan a condenas.

Usualmente vistos como criminales antes que víctimas, hay poca orientación psicológica y asistencia para la rehabilitación de niños víctimas de violencia.

Justicia para menores
Ejecuciones extrajudiciales y desapariciones.

Honduras es uno de los países más violentos en el mundo; muchas desapariciones y ejecuciones extrajudiciales de niños son reportadas. Estos actos son aparentemente cometidos por la policía, pandillas o antimaras. Hay cada vez más y más grupos paramilitares tales como los “Sombra Negra”, quienes son responsables por estos actos.

En el 2012, 78 ejecuciones arbitrarias y muertes violentas de gente joven por debajo de los 23 años fueron reportadas. De éstas, 64 ocurrieron con la ayuda de armas de fuego.

La mayoría de estas muertes ocurrió en los vecindarios más pobres y a menudo no hay investigación policial o condenas.

Responsabilidad criminal
Los niños adquieren responsabilidad criminal a la temprana edad de 12 años a pesar de que, algunos crímenes cometidos por niños menores de 18, son cubiertos por un código especial para niños.

El gobierno ha implementado leyes antimaras que hacen posible condenar a miembros de pandillas sobre la bases de relativamente poca evidencia. Por ejemplo, el artículo 332 del Código Penal trata con esta ofensa como “asociación ilícita” y muchos niños son arrestados y detenidos por simple presunción de que ellos son miembros de pandillas (mareros) basados en su apariencia.

Privación de la libertad
La detención provisional es casi sistemática y hay pocas medidas efectivas para contrarrestar la privación de la libertad para niños.

Las condiciones de detención son pobres: hay sobrepoblación, falta de servicios médicos y psicológicos, falta de higiene, violación sistemática del derecho a la privacidad, y decisiones de ubicación sin una revisión periódica. También los niños son mantenidos con adultos durante la detención.

Tortura
Muchos niños son golpeados durante o después del arresto. Algunos son torturados antes de ser asesinados. La policía está a menudo involucrada pero, nuevamente, pocas investigaciones son llevadas a cabo para identificar o castigar a aquellos responsables. Es una creencia general que entre los niños de pandillas rivales son responsables de estas muertes. Sin embargo, algunas organizaciones niegan esto. Ellos creen que estas muertes son cometidas con la confabulación del gobierno para así poder “limpiar las calles”.