Niños de Bielorrusia

Los derechos del niño en Bielorrusia

La República de Bielorrusia firmó la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) en 1990 y la ratificó en 1992. A pesar de las diversas mejoras de los últimos años, especialmente en la reducción de la pobreza infantil, Bielorrusia sigue siendo uno de los países más pobres de Europa. Además, la violencia contra los niños, las separaciones familiares y los problemas de salud como la adicción al alcohol y las sustancias psicoactivas siguen siendo algunos de los principales problemas que impiden el pleno respeto de los derechos de los niños en el país.

Población: 9,1 millones de habitantes

Población de 0 a 14 años: 7,6 %

Esperanza de vida: 73,1 años 

Tasa de mortalidad por debajo de los 5 años: 2,6 

Bielorrusia de un vistazo

Bielorrusia es un país de Europa del Este que limita con Rusia al este y norte, con Polonia al oeste, con Ucrania al sur, y con Lituania y Letonia al noroeste (Renfro, 2024). También conocido como Belarús o Rusia Blanca, el país se independizó en 1991 (Britannica, s. f.).

En 1994, tres años después de independizarse, Aleksandr Lukashenko se convirtió en su presidente y se ha mantenido en el cargo desde su primera victoria en las elecciones (Renfro, 2024). En los últimos tres años, Lukashenko ha reconfigurado el sistema político del país para asegurar su futuro al introducir garantías constitucionales de inmunidad para los expresidentes. 

Bielorrusia es el hogar de más de 9,1 millones de personas (OMS,  s. f.). Menos del 20 % de la población es menor de 18 años, lo que lo convierte en un país con una de las tasas de natalidad más bajas del mundo (Aldeas Infantiles SOS, s. f.). Las relaciones entre Bielorrusia y Occidente son prácticamente inexistentes, mientras que Rusia ejerce una inmensa influencia económica y militar dentro del país (Astapenia, 2025). 

Estado de los derechos del niño [1]

Bielorrusia firmó la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) en 1990 y la ratificó en 1992, comprometiéndose formalmente con sus principios y obligaciones (ACNUDH, s. f.). Como Estado parte, Bielorrusia es responsable de garantizar la protección, la supervivencia, el desarrollo y la participación de los niños dentro de su jurisdicción. Bielorrusia ha presentado informes periódicos al Comité de la ONU sobre los Derechos del Niño, lo que demuestra sus esfuerzos para cumplir con las disposiciones de la Convención. Sin embargo, existe una preocupación constante con respecto a la implementación completa de los derechos de los niños en el país.

Tras los últimos informes periódicos del Estado (quinto y sexto), en 2020, el Comité de los Derechos del Niño publicó su evaluación del estado actual de cumplimiento de la CDN. Las principales preocupaciones tienen que ver con la violencia contra los niños, que sigue sin ser correctamente abordada por la legislación nacional, así como con las políticas en materia de separación familiar y de uso de drogas, que suelen ser vagas y dan pie a abusos. 

Además, el Comité de los Derechos del Niño destacó que el nivel de conocimiento de la CDN en el país sigue siendo bajo, especialmente entre los niños, sus padres y los profesionales que trabajan con los niños o a su servicio (ACNUDH, 2020). Promover una cultura basada en los derechos de la infancia entre los niños, los padres y la comunidad en general mejora el cumplimiento potencial más efectivo e integral de la CDN.

Por esta razón, las iniciativas para concienciar sobre los derechos de los niños se están volviendo cada vez más importantes, especialmente si se integran en los itinerarios académicos (LEARN | RIGHT, 2017). El Estado debe intensificar sus esfuerzos de sensibilización y garantizar la inclusión de los derechos de los niños en los panes de estudios escolares (ACNUDH, 2020).

Abordar las necesidades de los niños

Derecho a la vida 

La pobreza infantil disminuyó al 10,4 % en 2018, pero esta tasa seguía siendo significativamente superior a la de la población general, del 5,6 %. Uno de cada cinco niños vivía en un hogar monoparental, con mayor riesgo de pobreza, especialmente si el niño tenía una discapacidad compleja.

Las perspectivas económicas inestables existentes, exacerbadas por la enfermedad del Coronavirus 2019 (COVID-19), probablemente amenazarían los niveles de gasto en protección social, educación y salud. A pesar de los efectos equilibradores del gasto público y los impuestos, la infrautilización de los presupuestos basados en el rendimiento limita el margen fiscal para prevenir y abordar las vulnerabilidades infantiles (UNICEF, 2020). 

La política y asistencia familiar en la primera infancia son en general suficientes y Bielorrusia está mejorando el tratamiento de los niños con retrasos en el desarrollo. Sin embargo, la detección de los casos suele comenzar a los 2 años de edad, lo que a menudo es demasiado tarde para las intervenciones críticas.

En 2019, el 91 % de los niños de 3 a 5 años contaban con educación preescolar, aunque la calidad de los servicios sigue siendo un desafío. El acceso a la educación preescolar es más limitado para los niños de familias con bajos ingresos (80 %), en áreas rurales (84,8 %) y para los niños cuyas madres tienen niveles de educación más bajos (66 %). Los niños que no asisten a centros preescolares no alcanzan un nivel normal de alfabetización, competencias matemáticas y aspectos socioemocionales (UNICEF, 2020). 

Uno de los mayores retos para las familias en Bielorrusia es tener acceso a un apoyo suficiente para permanecer juntos en tiempos difíciles. Aunque los sistemas de apoyo social han mejorado en los últimos años, muchas familias, especialmente en las zonas rurales, siguen teniendo los mismos problemas (Aldeas Infantiles SOS, s. f.).

En Bielorrusia, los niños pueden ser separados de sus padres por funcionarios estatales en aquellos casos en los que se considere que las familias, incluidas las monoparentales, llevan una «vida inmoral» con un impacto adverso para el niño o que los progenitores abusan de alguna sustancia. Otros motivos para la separación pueden incluir que alguno de los progenitores «no tenga empleo o cambie frecuentemente de trabajo», que tengan «facturas de suministros impagadas» o que hagan «frecuentes solicitudes de asistencia social» (como por ejemplo contactar repetidamente con el ayuntamiento con quejas y solicitudes). En general, cualquier caso en el que los padres no cumplan adecuadamente con sus responsabilidades parentales podría conducir a la retirada del niño (Our House, s. f.). 

Sin embargo, la ley no da ninguna definición de «cualquier otro caso en el que los padres no cumplan adecuadamente con sus responsabilidades parentales» (Our House, s. f.). Esta indefinición da margen para el abuso de poder y el acoso, especialmente a expensas de aquellas madres que sean políticamente activas por su trabajo social, político o periodístico, con el objetivo de silenciarlas o evitar que recurran a la justicia (Kruope, 2020). 

Derecho a la protección

Si bien solo el 9,4 % de los cuidadores piensan que el castigo físico es necesario para educar a los niños, el 25,7 % admitía haber utilizado la disciplina física. El 60,1 % de los alumnos de quinto a séptimo grado de las escuelas secundarias y el 82,1 % de los niños en instituciones de atención residencial informaron del acoso que sufrían por parte de compañeros o niños mayores. De 2013 a 2019, el número de delitos sexuales contra niños se multiplicó por veinte (el 70 % de las víctimas eran niñas y el 30 % niños) y el 80 % de ellas se produjeron a través de Internet (UNICEF, 2020). 

El Gobierno está adoptando medidas para combatir el tráfico y la explotación sexual, pero no hay ninguna disposición normativa de prevención de la violencia sexual y cibernética contra los niños que dé una respuesta legislativa integral. La legislación actual no reconoce amenazas como la captación de menores en Internet (grooming) ni criminaliza la posesión de pornografía infantil (UNICEF, 2020). 

Los niños en Bielorrusia suelen considerarse beneficiarios de protección social más que titulares de sus propios derechos. El Comité de los Derechos del Niño ha instado al Estado a garantizar que las opiniones de los niños tengan la debida consideración en la familia, en la escuela, en los tribunales y en todos los procesos administrativos relevantes que les conciernan, incluidos los asuntos de cuidado parental y alternativo, adopción e inmigración. Además, el Estado debe alentar, promover y apoyar la participación de todos los niños en asambleas adolescentes, prestando especial atención a aquellos que estén en situaciones vulnerables, lo que hará que el proceso de selección sea más transparente y democrático, y asignando un apoyo financiero adecuado a las organizaciones juveniles (CDN, 2020). 

Derecho a la salud

En 2019, había 6124 niños identificados como usuarios de sustancias alcohólicas y psicoactivas con consecuencias perjudiciales. El consumo de alcohol por parte de adolescentes y jóvenes está muy influenciado por las normas y prácticas de su entorno social. Los adolescentes (de 14 a 17 años) admitieron que eran adultos quienes les habían comprado alcohol en el 22,5 % de los casos en los que habían bebido (UNICEF, 2020). El Comité de los Derechos del Niño también tuvo en cuenta este aspecto, destacando una ausencia de políticas claras para prevenir y abordar la adicción al alcohol y al tabaco entre los jóvenes, así como la falta de programas educativos para prevenir el abuso de sustancias, de tratamientos contra la drogodependencia accesibles para los jóvenes y de servicios de rehabilitación (CDN, 2020).

El 18,2 % de los adolescentes (de 15 a 19 años) presentan síntomas de depresión y el 26,1 % ha tenido pensamientos suicidas. La depresión y la ideación suicida están estrechamente ligados a las relaciones tensas con los padres, la violencia física y psicológica, el consumo de alcohol, la ansiedad situacional y la carencia de objetivos vitales.

Los servicios sanitarios y los psicólogos escolares disponibles para los menores no tienen suficientemente en cuenta la salud mental de los adolescentes y jóvenes y no llegan a los más vulnerables. El escaso conocimiento de los factores de riesgo se ve agravado por la falta de competencias para gestionar el estrés o lidiar con la presión social (UNICEF, 2020). 

Como consecuencia del desastre nuclear que afectó el área de Chernóbil hace más de 39 años, más del 20 % de los adolescentes en Bielorrusia sufren discapacidades causadas por defectos de nacimiento, como problemas cardíacos congénitos. Esta correlación se debe al hecho de que la frontera entre Bielorrusia y Ucrania está a solo 6,5 km de la central nuclear de Chernóbil y se estima que Bielorrusia recibió el 70 % de la contaminación nuclear (Guler, 2024). 

Desde 1990, Bielorrusia ha puesto en marcha cinco programas estatales para mitigar las consecuencias del accidente de la central nuclear de Chernóbil. El sexto programa se extiende de 2021 a 2025. Los objetivos principales de estos programas son la protección social de la población afectada, el cumplimiento incondicional de los requisitos de seguridad contra la radiación, el desarrollo social y económico acelerado y la regeneración de los territorios contaminados con radionucleidos.

Desde 1990, Bielorrusia ha gastado 19 300 millones de dólares en estos programas. Estos fondos se utilizaron para el reasentamiento de la población, entierros en aldeas, el desarrollo social y económico de las regiones afectadas y la producción de productos sin contaminar, entre otras cosas (República de Bielorrusia, 2022). 

El elevado número de casos de infecciones de transmisión sexual (ITS) sigue siendo un problema urgente en Bielorrusia. Si en 2004 había 1466 casos por cada 100 000 habitantes, en 2006 la proporción era de 1 729 por cada 100 000 habitantes, un incremento del 1,9 %.

Según la investigación realizada en el marco del proyecto del Fondo Mundial en 2007 (en la que participaron 1500 hombres y mujeres jóvenes de 15 a 24 años), el 63,3 % de los encuestados ya había mantenido relaciones sexuales. El porcentaje de personas que usaron condón durante su primera relación sexual era del 58,5 % (2006 – 52,8 %). Los principales motivos para rechazar el uso del condón, según el 62,9 % de los encuestados, era la confianza en su pareja, una menor sensibilidad al placer sexual (17,3 %) y la imposibilidad de comprar uno (19,3 %) (FPNU, s. f.). 

El Estado adoptó una estrategia nacional para mejorar la salud infantil y adolescente, cuyo objetivo era reducir la incidencia de las infecciones de transmisión sexual y la tasa de abortos entre los menores. Sin embargo, Bielorrusia también debe desarrollar una política integral de salud sexual y reproductiva para los adolescentes e introducir la educación sexual y de salud reproductiva en el plan de estudios escolar obligatorio, prestando especial atención a la no discriminación y a los derechos sexuales y reproductivos, y en particular a la prevención de los embarazos adolescentes, los comportamientos sexuales de alto riesgo, las enfermedades de transmisión sexual como el VIH y el SIDA y las cuestiones de género y orientación sexual (CDN, 2020). 

Factores de riesgo → Desafíos específicos del país

Explotación y abuso sexual 

Bielorrusia se enfrenta a un aumento significativo de la explotación y el abuso sexual infantil, particularmente en Internet y en relación con adolescentes y niños con discapacidades, en el contexto de la expansión de la cobertura de Internet. La aceptación social y parental de las relaciones sexuales entre adultos y niños, incluidos los que ocurren a través de Internet, hace que no se entienda bien el problema. No se tienen en cuenta las consecuencias a largo plazo que tales relaciones pueden tener en niños y jóvenes. 

Finalmente, muchos profesionales carecen de las habilidades y capacitación necesarias para proporcionar asistencia adecuada a los niños supervivientes de la explotación y los abusos sexuales. Esta brecha contribuye a dar una respuesta inadecuada a las necesidades de estos niños y a la escasez de denuncias de tales casos (ACNUDH, 2020). 

Violencia contra los niños 

Los métodos de disciplina violentos contra los niños son ampliamente aceptados en toda Bielorrusia, tanto en el hogar como en entornos alternativos y escolares: el 74 % de los padres admiten que han usado algún tipo de castigo violento contra sus hijos (Aldeas Infantiles SOS, s. f.). Este tipo de violencia persiste en otras áreas, con altas tasas de acoso escolar, por ejemplo.

En cuanto al marco legal, el castigo físico es legal en el hogar, mientras que no existe una prohibición explícita del castigo físico en entornos de atención alternativa ni en la educación preescolar y de niños mayores. El castigo físico en la escuela es ilegal, aunque no está prohibido explícitamente, al igual que en las instituciones penales (End Corporal Punishment, 2022). 

Trata de niños 

Debido a la pobreza infantil, los niños son especialmente vulnerables a la trata. Según Interpol, Bielorrusia ha sido identificado como el país de Europa del Este con el mayor número de personas detectadas con material de abuso infantil. En 2013 hubo un total de 91 víctimas en fotografías y vídeos explícitos de abuso en Bielorrusia.

El número de casos no ha hecho más que aumentar. En 2015 hubo un total de 506 casos de «explotación comercial de niños», según ECPAT. Los traficantes a menudo llevan a las víctimas al extranjero, a países como Rusia, Polonia y Turquía, donde continúa su explotación. El número de víctimas fluctúa cada año, pero ha permanecido alto: en 2019, el gobierno identificó 251 víctimas (Renfro, 2024). 

Matrimonio infantil 

Desafortunadamente, el matrimonio infantil, especialmente entre niñas menores de 18 años pertenecientes a la comunidad romaní, persiste. Para combatir esta práctica dañina, el Estado debería desarrollar más campañas y programas de sensibilización que expliquen los efectos perjudiciales del matrimonio infantil para la salud física y mental de las niñas. Estos esfuerzos deben dirigirse específicamente a la comunidad romaní y alentar la denuncia de los matrimonios infantiles creando sistemas de protección para las víctimas que denuncien (ACNUDH, 2020). 

Trabajo infantil 

Es común que los organismos estatales bielorrusos empleen a menores de 14 años y adolescentes en trabajos agrícolas durante el año académico. Este tipo de trabajo es algo que los alumnos tienen que hacer en lugar de asistir a clase y está regulado por las llamadas cartas prescriptivas e instructivas. Este tipo de relaciones laborales no están recogidas en la legislación laboral de la República de Bielorrusia.

Como consecuencia, no se respetan los límites de edad para trabajar, se vulneran las regulaciones de salud y seguridad y no se respeta ninguno de los beneficios salvaguardados por la normativa en materia laboral. Además, este tipo de trabajo debería considerarse esclavitud, ya que es obligatorio y no remunerado. (Our House, s. f.). 

Pobreza infantil 

A finales de 2023, la proporción de la población de Bielorrusia que vivía por debajo del umbral de la pobreza nacional cayó al 3,6 %, superando el objetivo de 2030 del 4 % (PNUD, 2024). Sin embargo, Bielorrusia sigue siendo el tercer país más pobre de Europa (World Population Review, 2025). En última instancia, a escala global, es esencial tener en cuenta que más de la mitad de los 1100 millones de personas pobres son niños menores de 18 años (584 millones) (PNUD, 2024). 

Niños con discapacidades 

En Bielorrusia, 176 000 niños (el 9,4 % de todos los niños) tienen discapacidades y/o necesidades educativas especiales. La discapacidad es la principal causa de abandono infantil y su consecuente realojamiento en instituciones de atención residencial. El 48,6 % de los niños de estos centros tienen alguna discapacidad. Estos niños se enfrentan a múltiples obstáculos institucionales, de actitud y estructurales para poder ejercer sus derechos humanos.

Las políticas gubernamentales se basan en gran medida en el modelo médico de discapacidad y no abordan las complejas barreras sociales, entre otras, a las que los niños con discapacidad se enfrentan. Los programas estatales de ayuda a los niños discapacitados suelen carecer de información real y sufren una deficiencia de coordinación en todos los sectores (UNICEF, 2019). 

Escrito por Arianna Braga

Editado por Aditi Partha

Traducido por Sandra Contreras

Revisado por Eva Milla

Última actualización el 14 de abril de 2025

Bibliografía: 

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[1]  Este artículo no pretende en modo alguno dar cuenta de forma completa ni representativa de los derechos de los niños en Bielorrusia. De hecho, uno de los muchos desafíos es la escasa información actualizada sobre los niños bielorrusos, gran parte de la cual no es fiable ni representativa, está desactualizada o simplemente no existe.