Niños de Guyana

Niños de Guyana

Descubriendo los derechos infantiles de Guyana

Aunque Guyana tenga la voluntad de mejorar la calidad de vida de los niños, ésta sigue siendo insuficiente debido a varios factores. De hecho, este país está altamente endeudado económicamente, situación que impide ayudar a la población que en la actualidad está muy afectada por la pobreza. Además, las tensiones raciales y la inestabilidad política no permiten la realización plena de los derechos del niño.

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Índice de Cumplimiento de los Derechos del Niño : 6,73 /10
Nivel rojo: Situación difícil

Población : 739.903
Pob. de 0-14 años: 30,2%

Esperanza de vida: 66,3 años
Mortalidad – de 5 años: 32‰

Principales problemas que afectan a los niños en Guyana

Pobreza

Guyana es uno de los países más pobres del Caribe, puesto que el 35,1% de la población vive por debajo del umbral de pobreza con 1 dólar al día. Este hecho engendra numerosos casos de desnutrición y dificultades graves para los niños, quienes a menudo no tienen más remedio que trabajar para mantener a sus familias.

Educación 

La alta tasa de abandono escolar es preocupante, especialmente entre los niños quienes, forzados a tener en consideración la situación económica de sus familias, se ven obligados a trabajar. El deterioro de la calidad educativa, debido a la falta de profesores y a su formación relativamente corta, es también motivo de preocupación y este hecho explicada la alta tasa de abandono escolar.

Por otro lado, un gran número de niños, en su mayoría amerindios, viven en zonas remotas, por lo que no pueden asistir a clases con regularidad. Por consecuencia, esto ha dado lugar a crecientes disparidades entre las regiones en el interior del país y el resto del Estado en el campo de la educación.

Maltrato 

En Guyana, los castigos corporales siguen siendo prácticas muy comunes en las familias, las escuelas y en las instituciones, ya que la legislación nacional no prohíbe este método, en vista de que se consideran «parte de la educación» otorgada por parte de algunos padres y profesores. Esta violencia es también el resultado de las rupturas familiares, las difíciles condiciones socioeconómicas y las carencias de servicios sociales.

Entre 1999 y 2006, el número de denuncias por violencia infantil ha aumentado de 87 a 310 casos anuales. Además, estas cifras representan sólo una parte de los casos de violencia: las más extremas.

Por otra parte, los niños pueden ser condenados a  castigos corporales en virtud de la ley, dando como castigos la flagelación y la fustigación (palazos).

Justicia

El sistema de judicial en los menores es incompatible con las disposiciones y principios de la Convención sobre los Derechos del Niño. De hecho, por una parte, la edad de responsabilidad penal, fijada a los 10 años se considera demasiado baja. Por otra parte, los menores de 17 años son juzgados como adultos y pueden ser condenados a las mismas penas.

La falta de centros de acogida para los delincuentes juveniles es también muy preocupante, ya que a los menores condenados a prisión se les encarcela en las mismas prisiones que los adultos y están sujetos a las mismas reglas que ellos, por lo que se encuentran sometidos a condiciones de detención sumamente duras.

Derecho a la no discriminación

La discriminación persiste en la sociedad hacia las niñas y los grupos de niños vulnerables, particularmente aquellos que viven en la pobreza, los pertenecientes a minorías y los discapacitados. La constitución, sin embargo, no prohíbe la discriminación basada en motivos de discapacidad.

En cuanto a los niños discapacitados, no hay desarrollo alguno que haya sido efectuado por el Estado. No tienen acceso a edificios ni a transportes públicos. Por otra parte, la falta de política de integración doblemente perjudica o desfavorece a los niños que viven en zonas remotas.

Los niños amerindios también sufren de discriminación, al no poder gozar plenamente de todos los derechos estipulados en la Convención a causa de sus condiciones de vida, en particular la degradación de su medio ambiente natural y al hecho de que la educación no se imparte en su lengua materna.

Salud

Aunque la tasa de mortalidad de los niños menores de 5 años se redujo a la mitad en 10 años, todavía queda un porcentaje demasiado alto: el 33 ‰. Este fenómeno se explica por el gran número de casos de paludismo, especialmente entre los niños amerindios, así como el elevado número de jóvenes que sufren de malnutrición, incluyendo anemia por deficiencia de hierro.

Otro problema es la alta tasa de embarazos entre adolescentes, en parte debido a la falta de educación sexual siendo ésta otro motivo de preocupación. Esta falta de prevención por parte del Estado, de igual manera, produce una rápida propagación del VIH/SIDA entre los jóvenes. De hecho, muchos niños y adolescentes ya han sido contagiados por esta enfermedad.

Derecho a la identidad

Aunque la ley del país obliga a los padres a registrar los nacimientos de sus hijos, un número significativo de niños no están registrados. Este fenómeno está muy presente, especialmente en las zonas remotas y entre los amerindios. Esto es debido al alto coste de estos trámites y a los viajes necesarios que familias deben realizar a las grandes ciudades.

Trabajo infantil

Aunque se haya efectuado muy poca investigación respecto al tema, no se puede negar que muchos niños de 5 a 14 años trabajan en condiciones muy precarias. Además, a la mayoría no se les paga, ya que ayudan a sus familias o son explotados. El trabajo infantil tiene como consecuencia una desescolarización demasiado temprana y condiciones de vida muy difíciles, lo cual a veces obliga que los niños permanezcan en la calle, de modo que éstos están más expuestos y vulnerables a todo tipo de peligros.

Niños de la calle

El aumento del número de niños de la calle que viven lejos de sus familias o huérfanos es preocupante y esto se explica por la ausencia de medidas eficaces de lucha por parte del Estado contra este problema.

Sin escuela y viviendo en condiciones deplorables, los niños de la calle se concentran alrededor de restaurantes, lugares de comida rápida y supermercados en el distrito central de negocios de Georgetown. Éstos se ven obligados a dormir en camas improvisadas de cartón en las aceras de la ciudad.

Los niños sobreviven por medio del pordioseo o trabajando como vendedores de frutas, entre otros trabajos. Por su situación, suelen ser víctimas de todo tipo de violencia sobre todo sexual. El consumo de drogas es común en estos niños privados de un entorno familiar. La falta de apoyo por parte de los adultos también ha llevado a muchos menores a dedicarse a actividades delictivas como el robo o el tráfico de estupefacientes.